hasta la niebla se desvanece
Más allá del miedo, hay miedos nuevos.
Me es imposible que todo no vaya a quedar atravesado de manera transversal por lo que me significa y me hace sentir, por cual no pretendo ser objetiva.
No sé bien como va a ser este espacio ni sus reglas o convenciones. Yo pienso usarlo medio para ordenar mí cabeza y obligarme a escribirlo.
Mí niebla, mis reglas. Mí cabeza, mis rulos, mis nudos.
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Recién estoy imaginándome dentro del teatro, es decir, permitiéndome pensarme como parte del teatro, como hacedora, como teatrista, sin saber bien mí lugar, mí "talento", mí queseyo.
No soy actriz, ni dramaturga, ni docente, ni directora, ni productora, soy estudiante de teatro, fundamentalmente espectadora. Una cobarde.
(Ser espectadora es un placer hermoso, que desglosaré, supongo, más adelante).
Quiero que sea un espacio de poner en palabras lo que viene siendo ser estudiante de teatro y que se esté por estrenar el primer proyecto que formo parte. Un espacio donde plasmar los devenires, la niebla de este amor y también, dudas y lecciones.
Me enamoré, primero como se ama al primer amor, perdidamente. Llegó la pared, la primer gran desilusión. Fue refugio en el momento indicado. Después, la caja de Pandora. Me fui, huí, como cobarde. Volví, como pichón herido, queriendo quererlo desde un lugar seguro, pero me volví a enamorar y rompí denuevo todas las distancias.
Pero.. ¿Te podes chupar el codo? No? Es que no es solo cuestión de distancias...
Acá estamos bailando en el abismo que soy yo y el otro. De entre la niebla veo un amague de claridad y me avalancho, aprovecho el impulso y salto, y hasta la niebla se desvanece.